Al ritmo de la marimba: un viaje al corazón del Pacífico

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Solo basta tocar la primera nota en una tecla de madera de chonta para que un legado entero cobre vida.
En la costa pacífica de Colombia y Ecuador, la marimba es mucho más que un instrumento: ha sido una voz colectiva, una institución cultural y una herramienta de resistencia comunitaria.


Raíces que resuenan en madera y caña

La marimba tiene sus raíces en África Occidental, Central y Oriental, donde los pueblos bantú y mandinga construían xilófonos con calabazas y madera para acompañar rituales y celebraciones.

A este origen se suma una leyenda: la historia de la reina Marimba, una figura mítica del África Oriental a la que se le atribuye la invención de la marimba, la kalimba y otros instrumentos de percusión sagrados.
A través del comercio esclavista atlántico, este conocimiento musical cruzó el océano. A lo largo de la costa sur del Pacífico colombiano y en la provincia ecuatoriana de Esmeraldas, las comunidades afrodescendientes recrearon estos instrumentos utilizando materiales locales como la madera de palma chonta y la caña guadua.


Este patrimonio sigue uniendo a las dos naciones, pues el 2 de diciembre de 2015, la UNESCO inscribió «la música de marimba, los cantos y bailes tradicionales de la región del Pacífico sur de Colombia y Esmeraldas, Ecuador» en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Un reconocimiento que afirma esta tradición como memoria viva, forma de resistencia e identidad afrodescendiente compartida que trasciende su belleza sonora.

Sonidos comunitarios: instrumentos y rituales

Hablar de la marimba en el Pacífico no es solo evocar un xilófono, sino un paisaje sonoro moldeado por generaciones de manos, saberes y ritmo. Siempre acompañada por tambores como el cununo, el bombo y el guasá —una sonaja de caña con semillas—, la marimba crea un entorno acústico rico que sostiene cantos, danzas y rituales.

Estos ritmos marcan tanto los momentos cotidianos como los eventos importantes en la vida comunitaria.
Las canciones de boga, por ejemplo, están ligadas al trabajo en los ríos, reflejan el ritmo del remo y una conexión espiritual profunda con el agua.

El arrullo se usa para honrar santos o pedir protección, mientras que el currulao invita al baile y al cortejo en fiestas que pueden durar toda la noche y es la danza emblemática del Pacífico sur.
El chigualo se escucha en los velorios de niños, entrelazando duelo, canto y esperanza, mientras que el alabao ofrece un último adiós a los adultos fallecidos a través de oraciones cantadas.

De las orillas al escenario: más allá del ritual

Esta música sigue siendo la banda sonora de festivales emblemáticos:

  • Festival Petronio Álvarez (Cali, Colombia): Se celebra cada agosto y es un evento clave para mostrar la riqueza de la cultura afrocolombiana. La música tradicional, la gastronomía ancestral, la artesanía y los saberes patrimoniales se celebran con orgullo. Nombrado en honor a Petronio Álvarez, “el rey del currulao”, el festival rinde homenaje a un compositor y cantante cuya obra encarna el alma musical del Pacífico.

Nuestro artículo: Cali: A Dance with Colombian History and Culture

  • Festival de la Marimba (Quinindé, Ecuador): Este festival es uno de los eventos culturales más emblemáticos de Esmeraldas. Desde su creación en 1997, ha reunido a grupos locales y nacionales en un ambiente festivo y acogedor. La música, las danzas tradicionales, las competencias y presentaciones artísticas llenan las calles como parte de una celebración comunitaria que afirma con orgullo su herencia afrodescendiente y la hace perdurar, al ritmo de cada voz y cada mano.

La rica historia de la marimba está en el corazón del documental «El viaje de la marimba: Destino, identidad y libertad», que entrelaza una sensibilidad entre África, América y el mundo. A través de los ojos de artistas de diversos orígenes, la película traza el recorrido cultural de este instrumento, que se ha convertido en símbolo de resistencia e identidad. Testimonios, archivos y paisajes sonoros se combinan para crear una narrativa poderosa que rinde tributo a las raíces profundas de la marimba.

Nuevas fusiones

Lejos de quedar congelada en el tiempo, la marimba sigue evolucionando. Artistas contemporáneos la están reinventando al fusionarla con géneros como el jazz, el reggae o la música electrónica. Proyectos como Río Mira —una colaboración entre músicos de Esmeraldas y Tumaco— combinan la marimba tradicional con sonidos modernos, abriendo nuevos caminos para este legado e introduciéndola a nuevos públicos.

Desde los cantos rituales en los ríos hasta los remixes electrónicos, desde los lamentos fúnebres hasta los escenarios de festivales, la marimba nunca se ha detenido.
Su voz —moldeada por migraciones, memoria e invención— sigue hablando no solo de dónde viene un pueblo, sino hacia dónde va. En manos de nuevas generaciones, este legado de teclas de madera no solo se preserva: se reimagina, se cuestiona y se proyecta hacia el futuro.
Basta una sola nota para invocar el alma de una comunidad.

Fotos: Knight Foundation | Ministerio Cultura y Patrimonio Ecuador

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