La carne de res o cordero a la parrilla (asado patagónico) es una delicia para los viajeros. Se sirve con crudités y, en ocasiones, con salchichas (chorizo) y despojos (achurras), y se puede encontrar en muchos restaurantes especializados. Los mariscos, como el centollo, se pueden degustar en la región de Valdés y en Ushuaia. En el noroeste, la cocina tiene sabores criollos, basados en guisos y cassoulets. Para el postre, los pasteles elaborados con dulce de leche son omnipresentes.
El vino, por supuesto, se produce en las regiones de Mendoza, Córdoba y el noroeste. También merece la pena probar la bebida nacional, el mate, una infusión (o maté) de hierba amarga que se bebe en una calabaza con una pipeta de metal (o bombilla).