En un animado mercado andino o en la vuelta de un pueblo amazónico, una calabaza de chicha nunca está muy lejos. Esta bebida precolombina sigue acompañando a las comunidades de América Latina, desde las alturas andinas hasta las llanuras tropicales.
Orígenes y leyendas

Cada país ha tejido su propio relato en torno a esta bebida de maíz fermentado. En Colombia, hunde sus raíces en los altiplanos andinos de los departamentos de Boyacá y Cundinamarca, donde los muiscas la conocían como fapqua. Una leyenda cuenta que una mujer indígena, castigada por infidelidad, encontró refugio junto al lago Guatavita y allí descubrió esta bebida de maíz fermentado.
En Ecuador, acompaña tanto los rituales comunitarios de Otavalo como las celebraciones familiares, mientras que en la Amazonía la chicha de yuca es un símbolo de hospitalidad: se ofrece a los visitantes como muestra de respeto.
Preparación y variantes

Generalmente artesanal, su preparación varía según las regiones. En Perú, la chicha morada, sin alcohol y elaborada a base de maíz morado hervido con frutas y especias, se ha convertido en una bebida imprescindible. En México, en las comunidades rurales, se preparan versiones a base de maíz y panela, a veces realzadas con frutas como la piña, que le dan un toque más festivo.
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Entre tradición y modernidad
Hoy en día, la chicha sigue siendo un símbolo de convivencia y memoria colectiva. En Bolivia, incluso se le dedica una fiesta en septiembre, el Día de la Chicha y el Chicharrón. En Bogotá, el Festival de la Chicha, la Vida y la Dicha anima el barrio popular de La Perseverancia, mientras que, no muy lejos de allí, cerca del Chorro de Quevedo, se concentran una veintena de chicherías que atraen tanto a jóvenes como a viajeros curiosos.
Descubra la chicha, bebida ancestral de América Latina, desde sus orígenes hasta las tradiciones modernas en Perú, Colombia, Ecuador y más allá.
Fotos: Ministerio de Cultura y Patrimonio de Ecuador | Promperu | Alcaldía de Bogotá