El turismo latinoamericano entra en 2025 en una fase de consolidación marcada por contrastes, reflejo de las nuevas dinámicas de viaje en la región. Según los informes oficiales, países como Brasil, Colombia y República Dominicana ya superaron sus niveles prepandemia y registran cifras históricas, mientras que otros —como Bolivia, El Salvador y Guatemala muestran un crecimiento sostenido impulsado por la diversificación de su oferta y la mejora de la conectividad aérea.
Motores en plena expansión
Brasil recibió más de siete millones de turistas internacionales durante los tres primeros trimestres del año, lo que representa un aumento superior al 45 % respecto a 2024. Una dinámica impulsada por la apertura de nuevas rutas aéreas y la realización de eventos internacionales de gran escala.
Colombia, con 3,1 millones de visitantes entre enero y agosto (+5,3 %), consolida su posición en los segmentos de turismo sostenible y urbano, con Bogotá, Medellín y Cartagena entre sus principales destinos.
En el Caribe, República Dominicana reporta un récord de 8,5 millones de visitantes en los primeros nueve meses del año, superando ampliamente los niveles de 2019. El país aspira ahora a alcanzar los 12 millones de turistas antes de que finalice el año. Su estrategia de diversificación hacia el turismo cultural y de negocios refuerza su imagen de destino integral, capaz de combinar ocio, patrimonio y grandes eventos.
Nuevos actores y estrategias diferenciadas
México mantiene su liderazgo con más de 9,55 millones de visitantes internacionales, mientras que Chile registra un crecimiento del 32 % en el primer semestre, respaldado por la apertura de nuevas conexiones hacia el norte y la Patagonia.
En Centroamérica, El Salvador continúa sorprendiendo: su incremento del 81 % consolida su posición como caso de éxito regional, gracias a una oferta centrada en el surf, la aventura y una sólida estrategia digital.
Por su parte, Bolivia y Uruguay apuestan por estrategias más focalizadas: la primera registra un aumento del 10 % en destinos andinos y naturales —especialmente el salar de Uyuni—, mientras que la segunda capitaliza el bienestar y el enoturismo, dos segmentos en pleno auge que garantizan un flujo constante de visitantes.
Turismo verde y digitalización: el nuevo estándar
Chile y Brasil sitúan la sostenibilidad en el centro de sus políticas de desarrollo. El primero despliega su
Estrategia Nacional de Turismo Sostenible 2035 y ha sido reconocido en varias ocasiones como Mejor Destino Verde de Sudamérica en los World Travel Awards.
El segundo avanza con su programa de Destinos Turísticos Inteligentes, diseñado para integrar municipios según criterios de innovación, accesibilidad y gestión responsable.
Estas iniciativas reflejan una tendencia de fondo: la competitividad regional pasa hoy por la sostenibilidad y la transformación digital.
Más allá de las cifras, la región redefine progresivamente su narrativa turística. América Latina deja de presentarse solo como un conjunto de destinos exóticos y se afirma como un espacio de innovación, sostenibilidad y creatividad cultural.
La consolidación ya no se mide únicamente por el número de llegadas, sino por la calidad de las experiencias y la capacidad de los países para transformar su diversidad en propuestas turísticas contemporáneas.
Ese es, quizá, el signo más claro de la madurez que deja entrever 2025: la de un continente que, mientras se reinventa, afirma su lugar en la escena turística mundial.
Fotos: Visit Brasil