Entre acantilados suaves, largas franjas de arena y una de las zonas litorales más destacadas del país, Nicaragua inauguró los primeros 30 kilómetros de su nueva autopista costera. Este tramo inicial, que conecta El Naranjo con Playa El Remanso, marca un avance significativo: reduce los tiempos de viaje y fortalece la conexión con Costa Rica. En un país donde la movilidad había limitado durante mucho tiempo el desarrollo a lo largo de las playas emblemáticas del sur turístico, esta infraestructura abre una etapa capaz de transformar la experiencia del litoral pacífico.
Un proyecto estructurante para el turismo costero
La primera fase de la autopista se extiende a lo largo de 119 kilómetros, desde Masachapa hasta la frontera de El Naranjo, con entrega prevista para mayo de 2026, según el ministro de Transporte e Infraestructura, Óscar Mojica. Forma parte de un proyecto integral de 335 kilómetros destinado a conectar los departamentos de Managua, Carazo y Rivas. A largo plazo, esta columna vertebral costera facilitará el acceso a 64 playas, creando una red coherente entre sitios naturales, comunidades locales y polos turísticos emergentes.
Playa Maderas: un clásico del surf consolidado

Famosa por la regularidad de sus olas, Playa Maderas se ha consolidado como un destino imprescindible para surfistas de todos los niveles. En torno a escuelas locales, clases y servicios de alquiler se ha formado una comunidad orientada al surf, convirtiendo el lugar en un referente regional tanto para aprender como para perfeccionarse.
Su entorno natural, bien conservado, refuerza su atractivo: los senderos que atraviesan las colinas cercanas conducen a una vegetación nativa y a miradores sobre el Pacífico. La presencia de aves y pequeños mamíferos aporta un interés adicional para los viajeros sensibles a la observación de fauna.
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Playa La Flor: un escenario único de conservación
Ubicada dentro de la Reserva Natural Playa La Flor, esta playa es uno de los espacios más notables del litoral nicaragüense, tanto por su valor ecológico como por su belleza. Entre julio y diciembre, las tortugas oliváceas llegan en gran número para anidar, lo que la convierte en uno de los pocos sitios del mundo donde se producen arribadas masivas.
Los programas de ecoturismo, gestionados por expertos locales, permiten observar la puesta o acompañar la liberación de crías en un entorno respetuoso de los ciclos naturales. Arena dorada, aguas claras y vegetación tropical completan un conjunto ideal para descubrir la biodiversidad del Pacífico.
El Naranjo: un cruce para el turismo binacional

En el extremo sur de Rivas, cerca de la frontera con Costa Rica, El Naranjo se consolida como un punto estratégico para los flujos turísticos entre ambos países. La comunidad mantiene su tradición de pesca artesanal y ofrece actividades como salidas en lancha con pescadores locales o sesiones de pesca deportiva.
Su litoral—una mezcla de arena, cantos rodados, formaciones rocosas y vegetación costera—resulta atractivo para los viajeros interesados en la observación de fauna, la biodiversidad marina y los recorridos guiados centrados en el estudio de los ecosistemas.
Un itinerario que estructura el territorio
Aunque solo está en funcionamiento el primer tramo, la carretera ya ofrece miradores naturales, puntos de parada para surf, oportunidades para observar la anidación de tortugas y excursiones en embarcaciones tradicionales. Cada segmento revela una faceta distinta del litoral, y la autopista actúa como hilo conductor que convierte el desplazamiento en un recorrido de exploración donde se cruzan naturaleza, actividades al aire libre y vida local.
Fotos: Visit Nicaragua | República Federal de Centroamérica | SANDEE