Cada año, los medios internacionales y plataformas de viaje publican sus pronósticos sobre los destinos que marcarán tendencia en los próximos meses. Para 2026, América Latina vuelve a ocupar un lugar central en estos rankings. Publicaciones como The New York Times y la BBC destacan la región en sus selecciones anuales, mencionando países como México, Costa Rica, República Dominicana y Chile, a menudo a través de distintas ciudades y territorios.
Más allá de los nombres ya consolidados, estas listas reflejan una tendencia más profunda: los destinos que amplían su oferta, alivian la presión sobre los polos tradicionales y proponen nuevas formas de recorrer el continente ganan visibilidad.
Costa Rica: Osa y la expansión del turismo de naturaleza
Costa Rica se distingue por su capacidad de ir más allá de los itinerarios más frecuentados. La península de Osa se presenta como una alternativa al Pacífico más saturado, combinando playas extensas con áreas protegidas donde la biodiversidad sigue siendo dominante. El Parque Nacional Corcovado continúa atrayendo a viajeros interesados en la observación de fauna y el senderismo de baja densidad, mientras que las aguas alrededor de la isla Caño refuerzan el atractivo de la región para el snorkel y el buceo gracias a sus arrecifes y riqueza marina.
Brasil: Inhotim y Minas Gerais en la escena cultural
Inhotim, ubicado en Brumadinho, se ha consolidado como una referencia cultural fuera de los circuitos costeros brasileños. Este museo-parque, donde el arte contemporáneo y las colecciones botánicas conviven, fomenta estancias más largas y un descubrimiento más pausado del territorio. Su vigésimo aniversario y la programación asociada refuerzan su lugar en la agenda cultural nacional.
Minas Gerais complementa esta dinámica con Belo Horizonte, donde la gastronomía y los proyectos vinícolas emergentes enriquecen la identidad arquitectónica y cultural de la región, ofreciendo un enfoque del viaje centrado en la cultura y el territorio.
República Dominicana: Santo Domingo y Miches
La República Dominicana aparece en las selecciones por dos dinámicas complementarias. Miches, al norte de Punta Cana, gana visibilidad gracias a nuevos proyectos hoteleros y un acceso más fácil a espacios naturales como el Parque Nacional Los Haitises. Su costa más discreta y la proximidad a áreas protegidas la sitúan al margen de los destinos caribeños más concurridos.
Santo Domingo ofrece una mirada urbana. Las obras en el centro colonial y los preparativos para los Juegos Centroamericanos y del Caribe refuerzan su papel como polo cultural y de eventos hacia 2026.
México: Querétaro y Loreto, polos emergentes
La presencia de México refleja la intención de ampliar su relato turístico. Querétaro gana reconocimiento por su centro histórico y su oferta cultural vinculada a las rutas del vino y la gastronomía local, complementada por pueblos cercanos que permiten excursiones cortas y combinables.
Loreto, en Baja California Sur, se consolida como una alternativa más tranquila en el Golfo de California. Encuentros con fauna, navegación costera y senderos en la Sierra de la Giganta conforman una oferta orientada a la naturaleza y a experiencias de baja densidad, en contraste con los resorts más conocidos del país.
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Uruguay: sostenibilidad, patrimonio y diversidad de experiencias
Uruguay aparece en el radar con Montevideo como puerta de entrada, combinando herencia portuaria, tradiciones culinarias y vida urbana. La oferta se extiende a Colonia del Sacramento, reconocida por su patrimonio, y a zonas costeras como Cabo Polonio, donde playas, dunas y lagunas frecuentadas por flamencos crean paisajes asociados a un turismo mesurado. En general, las prácticas responsables y la atención a las comunidades locales ocupan un lugar central en el discurso internacional sobre el país.
Chile: naturaleza salvaje y rutas del vino

En el extremo sur de Chile, el cabo Froward se menciona por sus rutas de trekking exigentes, pensadas para viajeros que buscan largas travesías por costas expuestas y paisajes amplios. La apertura de un nuevo parque nacional en esta zona contribuye a diversificar el turismo de aventura en el extremo austral del continente.
El valle de Colchagua también aparece en las selecciones, destacando la solidez del sector vitivinícola chileno. Viñas históricas, nuevos proyectos de alojamiento y actividades al aire libre combinan vino, gastronomía y naturaleza, ofreciendo una lectura tanto cualitativa de la producción como de la identidad rural local.
En conjunto, estas elecciones confirman que América Latina no solo está presente en el radar internacional: está redefiniendo gradualmente sus equilibrios turísticos. Los destinos destacados superan los nombres más consolidados y revelan territorios que amplían la oferta, redistribuyen los flujos y proponen nuevas formas de recorrer la región.
Más allá de estas selecciones, muchos países y regiones siguen por descubrir a lo largo del año.
Fotos: Gobierno de México | Chile es tuyo