Lo que comenzó como un concurso destinado a promover la «Ciudad Jardín» se ha transformado, con el paso del tiempo, en uno de los eventos musicales más importantes de América Latina. El Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, que este año celebrará su 64.ª edición y se llevará a cabo del 23 al 28 de febrero, se ha convertido en un fenómeno cultural que atrae cada año a miles de personas a esta ciudad costera del noroeste de Chile.
Los inicios de una celebración musical mundial
Creado en 1960, el festival fue concebido como un certamen local destinado a poner en valor a los artistas chilenos y a promover la ciudad como destino turístico. Aunque modesto en comparación con las grandes ediciones actuales, fue un éxito que sentó las bases de lo que acabaría convirtiéndose en un festival de renombre internacional.

Desde su segunda edición, el festival innovó al instaurar la Lira de Oro (Lyre d’or), un galardón que distinguía a los mejores artistas de la competencia. Este premio fue sustituido en 1969 por la Gaviota de Plata, y posteriormente, en 2015, por la prestigiosa Gaviota de Oro, que se ha convertido en una de las distinciones más codiciadas del festival. En 1965, el evento dio un paso clave al abrirse al ámbito internacional: incorporó categorías dedicadas al folclore y a la música internacional, y su jurado acogió por primera vez a representantes de México, Perú, Argentina y Uruguay.
También es un escenario donde despegan las estrellas emergentes. Shakira es un ejemplo emblemático: en 1993, con tan solo 16 años, obtuvo el tercer lugar en la competencia. Pocos meses después, grabó dos álbumes que marcaron el inicio de su vertiginoso ascenso a la escena mundial.
Un escenario que reúne a los grandes nombres

Cada año, durante la última semana de febrero, el anfiteatro de la Quinta Vergara, corazón del festival, se convierte en el epicentro de la música mundial. Artistas de renombre internacional del continente como Carlos Vives, Luis Miguel, Ricky Martin y Celia Cruz han pisado este escenario, así como figuras de todo el mundo como The Police, Tom Jones, Gloria Gaynor, Elton John y Jamiroquai, por mencionar solo algunos. Cada noche, diversos géneros musicales se entrelazan —del pop al rock, pasando por las melodías latinas—, haciendo de cada presentación una experiencia única. El público también puede disfrutar de espectáculos de humor, siendo el stand-up un elemento esencial del festival.
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Un festival abierto al mundo
Cada edición del festival es seguida por millones de telespectadores gracias a las retransmisiones en directo, que han ampliado su alcance y lo han hecho accesible a un público internacional cada vez más amplio. Esta mayor visibilidad ha contribuido a consolidar su estatus como referente cultural y musical.
Un símbolo de la cultura chilena
Con más de seis décadas de historia, el Festival de Viña del Mar sigue siendo un evento imprescindible, profundamente arraigado en la tradición y, al mismo tiempo, en constante evolución. Su longevidad da testimonio de su capacidad para unir generaciones, celebrar la diversidad musical y encarnar la efervescencia cultural latinoamericana.
En 2024, esta 64.ª edición promete, una vez más, deleitar a los melómanos de todo el mundo, confirmando que Viña del Mar es un auténtico monumento de la escena musical internacional.
Fotos: Viña del Mar Festival | D.R.