Descubrir Argentina a través de su cocina: 5 platos para conocer

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En Argentina, a menudo se habla de carne. Sin embargo, detenerse solo en el asado sería perderse lo esencial. Comer en el país es, sobre todo, una cuestión de momentos: un snack rápido, una pausa a media mañana, una comida compartida que se prolonga. Lo que se come importa, por supuesto, pero el momento y el lugar son igual de importantes.

Desde un puesto callejero hasta la mesa familiar, de platos que se cocinan durante horas a un toque dulce al final del día, estas cinco especialidades permiten adentrarse en la vida cotidiana argentina.


Empanadas

Las empanadas son tanto un aperitivo como una comida completa. De origen español —con raíces árabes— han desarrollado una identidad propia en Argentina. Su formato fácil de llevar explica su omnipresencia: se encuentran en panaderías, restaurantes y puestos callejeros, fritas o al horno. Más que una receta única, existen numerosas variantes, cada provincia defiende la suya.

En el noroeste, especialmente en Tucumán y Salta, se preparan con carne de res cortada a cuchillo, cebolla, huevo duro y especias como comino y pimentón. En Tucumán, generalmente se hornean, mientras que en Salta incluyen papa y un relleno más jugoso, a menudo cocido en grasa. En Jujuy pueden llevar aceitunas o incluso carne de llama, y se sirven con salsas picantes.

Hacia el sur, aparecen otros perfiles, como las de Córdoba, ligeramente dulces por el azúcar espolvoreado sobre la masa, o las del litoral, donde los pescados de río son protagonistas. También son comunes rellenos como jamón y queso, pollo, verduras o humita (pasta de maíz).

Choripán

Difícil hacer algo más simple… y más emblemático. El choripán, un sándwich de chorizo a la parrilla servido en pan, forma parte del paisaje urbano argentino. Se encuentra a la salida de los estadios, en ferias, en la esquina de una calle, cerca de una parrilla.

Aunque suele acompañar al asado, también tiene identidad propia. Todo depende de la cocción: la salchicha, generalmente de carne vacuna y cerdo, se cocina sobre brasas y se sirve con chimichurri —perejil, ajo, aceite, vinagre y especias— y a menudo con una salsa criolla de tomate, cebolla y pimientos.

Locro

El locro es inseparable de las grandes fechas nacionales argentinas, como el 25 de mayo (fiesta nacional) o el 9 de julio (día de la independencia). Este guiso espeso, proveniente de las tradiciones andinas prehispánicas, se transformó con el tiempo al integrar ingredientes introducidos durante la colonización, como carne de res y cerdo.

Su base combina maíz, porotos, zapallo y diferentes cortes de carne, todo cocido durante varias horas hasta obtener una textura densa. A menudo se realza con una salsa de pimentón y ají.

Servido caliente y en porciones generosas, el locro simboliza el compartir, casi de manera ceremonial, a diferencia de la comida callejera.

Asado

Imposible hablar de la cocina argentina sin mencionar el asado. Más que un plato, es una manera de reunirse. Heredado de las tradiciones gauchas de la pampa, esta cocción lenta de la carne —generalmente de res— se realiza al fuego de leña o carbón.

Lo importante aquí es el tiempo. El fuego se controla con atención y la comida se prepara en varias etapas: primero las salchichas y los achuras, luego los cortes principales. Según la región, existen variantes como el asado a la cruz, donde la carne se cocina verticalmente durante varias horas.

Alfajor

Con el alfajor se cambia de registro. Este dulce se compone de dos galletas blandas rellenas de dulce de leche, a veces cubiertas de chocolate o espolvoreadas con azúcar.

Más que un postre, es una pausa. Se disfruta con café, mate o simplemente como snack. Las variaciones son muchas, desde versiones con maicena hasta adaptaciones regionales que juegan con texturas y rellenos.

Muy presente en tiendas y mercados, también es uno de los recuerdos más llevados del país. Algunos hablan incluso de una “ruta del alfajor”: una forma de recorrer Argentina probando sus diferentes versiones.

Más allá de los sabores, estos platos tienen un punto en común: adquieren otra dimensión en el momento adecuado. Un choripán no sabe igual al borde de una carretera que a la salida de un estadio; un locro no se concibe fuera de las fiestas nacionales; un asado pierde su sentido sin el tiempo que requiere. Es en ese encuentro entre plato, lugar y momento donde el viaje se vive de otra manera.

Fotos: Larisa Blinova | Visit Argentina | D.R

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