Las tendencias ya no son suficientes para orientar el turismo. Lo que importa ahora es su capacidad de traducirse en productos concretos, reservables y claramente estructurados. Ese es precisamente el objetivo de la7ª edición del informe Tendencias del turismo, impulsado por Embratur, el Ministerio de Turismo de Brasil y la Asociación Brasileña de Operadores Turísticos (Braztoa), que se basa en más de 30 estudios internacionales y en el feedback directo de operadores.
El análisis va más allá de identificar tendencias. Se centra en entender qué es lo que realmente vende: qué tipos de experiencias se buscan, en qué momento los viajeros reservan, cuánto gastan y cómo se articulan estos elementos dentro del proceso de compra.
De la tendencia al producto: un desafío aún subestimado
Uno de los principales aportes del informe es el lugar que otorga a los operadores. A través de Braztoa, el estudio incorpora la mirada de quienes diseñan y comercializan productos, un aspecto que suele estar ausente en este tipo de análisis.
La conclusión es clara: una tendencia solo tiene valor si se traduce en una experiencia estructurada y vendible. Esta brecha entre inspiración y comercialización sigue siendo un punto de fricción para muchas destinaciones. En cambio, aquellas que logran organizar su oferta de manera clara y coherente ganan competitividad, especialmente en las plataformas de distribución.
Viajeros más exigentes, pero también más organizados
El informe evidencia una evolución clara en los comportamientos. Los viajeros planifican más, comparan ofertas y optimizan su gasto, al mismo tiempo que buscan experiencias más completas.
En este contexto, el bienestar deja de ser un complemento y pasa a ser un elemento central del viaje. Brasil lo pone en valor a través de destinos como Chapada dos Veadeiros, Lençóis Maranhenses o Ilha de Boipeba, donde la desconexión y el vínculo con la naturaleza estructuran la experiencia.
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La gastronomía y la cultura también desempeñan un papel clave, especialmente en Salvador de Bahía o Minas Gerais, donde el viaje se apoya en las especificidades locales. El deporte y los eventos complementan esta demanda más activa en destinos como Río de Janeiro o Florianópolis, mientras que la naturaleza sigue siendo un hilo conductor fuerte, desde Manaos hasta Fernando de Noronha.
Al mismo tiempo, la inteligencia artificial facilita la planificación del viaje y permite decisiones más precisas, sin reemplazar el criterio humano. Frente a una oferta abundante, la selección se convierte en un reto central. Los eventos, las redes sociales y los contenidos audiovisuales siguen influyendo en las decisiones, dando lugar a un viajero más selectivo, que gasta de forma más consciente.
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Una dinámica favorable, pero que necesita estructuración
El contexto actual juega a favor de Brasil. En 2025, el país recibió más de 9,3 millones de turistas internacionales, lo que representa un aumento del 46 % respecto a 2019. Este crecimiento confirma su posición en el mercado internacional y se inscribe en la recuperación global del sector.
Sin embargo, la estrategia no se basa únicamente en el volumen. También busca atraer visitantes con estancias más largas y mayor gasto, al tiempo que diversifica destinos y reduce los efectos de la estacionalidad.
Organizar mejor la oferta para captar el crecimiento
A nivel global, las proyecciones son claras: el turismo podría duplicarse de aquí a 2050, impulsado especialmente por mercados emisores como India, China y Estados Unidos.
En este contexto, la competencia ya no se juega solo en la visibilidad. Depende de la capacidad de las destinaciones para ofrecer una propuesta clara, adaptada a perfiles de viajeros cada vez más diversos.
El informe pone de relieve un punto clave: la brecha entre el potencial del país y lo que realmente se ofrece en el mercado. Es en este espacio donde hoy se define la competitividad: no en multiplicar experiencias, sino en seleccionarlas mejor, estructurarlas y hacerlas accesibles. Son estas decisiones, más que la cantidad, las que determinan la capacidad de una destinación para posicionarse de forma sostenible.
Foto: Tourism Trends