En La Paz y El Alto, donde los puestos de comida callejera marcan el ritmo de la vida urbana cotidiana, la gastronomía popular entra en una nueva etapa. Bolivia lanzó oficialmente SUMAQ, el primer circuito turístico del país dedicado a la cocina callejera urbana. La iniciativa busca estructurar, certificar y hacer legible una oferta durante mucho tiempo informal, ahora pensada como un producto turístico en sí mismo.
Impulsado por las autoridades culturales y turísticas, el proyecto marca un paso importante en el reconocimiento de la cocina popular como vector de identidad y desarrollo local. Lo que hasta ahora era una experiencia espontánea se convierte hoy en una oferta organizada, identificable e integrable en recorridos turísticos.
Profesionalizar una tradición arraigada en la ciudad

SUMAQ —que significa “delicioso” en quechua— fue concebido para fortalecer el papel de las cocineras y los cocineros que aseguran la alimentación cotidiana en el espacio público. El programa se apoyó en un proceso técnico y académico desarrollado durante varios meses, que combinó capacitaciones, evaluaciones y acompañamiento directo en los puestos.
Más de 220 participantes fueron formados en normas de higiene, manipulación de alimentos y atención al cliente. En paralelo, 64 puestos recibieron visitas técnicas orientadas a mejorar sus prácticas, y 105 cocineras y cocineros obtuvieron una certificación con el apoyo de instituciones universitarias. Al finalizar el proceso, 25 puestos cumplieron con todos los criterios exigidos y fueron oficialmente incorporados al circuito.
Las “caseritas”, mediadoras de la cultura urbana

El circuito SUMAQ se despliega en siete recorridos —cuatro en La Paz y tres en El Alto—. Cada parada pone en valor a una caserita, figura central de la cocina popular y depositaria de un saber hacer transmitido o perfeccionado a lo largo de los años.
A través de la plataforma Crecemos Juntos, los visitantes pueden acceder a información detallada: descripciones de los platos, ubicación de los puestos, horarios y perfiles de las cocineras. La experiencia va más allá de la degustación para proponer una lectura más amplia de la ciudad, a través de los relatos y trayectorias de quienes sostienen esta cocina en el día a día.
Un modelo turístico de impacto múltiple
SUMAQ se basa en un enfoque de triple impacto: mejora de la calidad alimentaria en el espacio público, fortalecimiento de las oportunidades económicas para las mujeres —mayoritarias en la restauración callejera— y preservación de una cocina que expresa memoria, identidad y arraigo territorial.
Para los profesionales del turismo, el circuito constituye un producto operativo, con itinerarios claramente definidos e información verificada. También responde a una demanda creciente de experiencias ancladas en la vida local, accesibles y contextualizadas.
Al estructurar la cocina callejera sin borrar su identidad, SUMAQ propone una nueva mirada sobre La Paz y El Alto. La gastronomía popular deja de percibirse como un fenómeno meramente informal y pasa a entenderse como una clave para comprender los barrios, las tradiciones y las dinámicas sociales urbanas. Un enfoque que muestra cómo el turismo puede dialogar con las prácticas locales sin diluirlas.
Fotos: Viceministerio de Culturas y Folklore | Conoce Bolivia