Nicaragua inicia 2026 con una ambición clara: ganar visibilidad, coherencia y capacidad de acogida en la escena turística internacional. Para lograrlo, el Instituto Nicaragüense de Turismo (INTUR) presentó su Plan de Trabajo 2026, dado a conocer en Managua por su codirectora, Mara Stotti. Esta hoja de ruta se basa en siete ejes estratégicos destinados a fortalecer la posición del país como un destino seguro, competitivo y en crecimiento en los mercados internacionales.
Una identidad turística consolidada, en el país y en el exterior

La promoción constituye el pilar de esta estrategia, con un doble objetivo: consolidar la presencia del Nicaragua en el mercado nacional y aumentar su exposición internacional.
A nivel interno, se han programado más de 530 eventos en 2026: ferias, festivales y encuentros culturales y deportivos en todo el territorio. Esta dinámica busca impulsar destinos más allá de los polos consolidados y estimular los flujos turísticos internos.
En el plano internacional, se prevén 124 acciones específicas, combinando participación en ferias profesionales, campañas digitales, viajes de familiarización para operadores y medios, y alianzas estratégicas con la Agencia de Promoción del Turismo de Centroamérica (CATA). El objetivo es claro: posicionar a Nicaragua como un destino multidimensional, capaz de integrarse en itinerarios regionales sin perder sus particularidades.
Diversificar la oferta y estructurar nuevos recorridos
Para atender a distintos perfiles de viajeros, el plan apuesta por la creación de nuevas rutas y corredores turísticos, la actualización de mapas de destinos y el lanzamiento de 16 nuevos productos turísticos. La propuesta se centra en experiencias basadas en los recursos naturales e históricos del país, conectando zonas rurales, costeras y territorios poco presentes en la oferta tradicional.
Paralelamente, INTUR busca visibilizar destinos emergentes con un enfoque complementario entre territorios. Volcanes, lagos, selvas tropicales y actividades de aventura se conciben como elementos articulados dentro de itinerarios más claros, capaces de alargar la estancia y redistribuir los flujos de visitantes.
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Infraestructura y capacitación del sector
La estrategia también se apoya en inversiones para fortalecer la competitividad de la oferta turística. Varios proyectos están en marcha: mejora de parques temáticos, espacios recreativos y áreas públicas vinculadas a la experiencia del visitante, acompañados de incentivos a la inversión pública y privada.
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Al mismo tiempo, INTUR desplegará programas de formación para más de 13.000 actores turísticos, en coordinación con instituciones de educación técnica. La meta es elevar los estándares de servicio, profesionalizar a los prestadores y reforzar la capacidad de acogida en todo el país.
Cadenas de valor locales y coordinación territorial
Otro eje del plan es fortalecer la relación entre turismo y tejido productivo local. Se prevén encuentros de negocios, intercambios sectoriales y eventos para integrar a las pequeñas empresas en las cadenas de valor del turismo.
El programa “Presencia y Comunicación Directa” intensificará visitas de campo, grupos de trabajo e intercambios con emprendedores locales. La intención es mejorar la coordinación entre INTUR, municipios e instituciones públicas y privadas, garantizando un flujo de información más eficaz entre los niveles nacional y local.
Más allá del volumen de acciones anunciadas, este plan refleja una intención clara: retomar el control del desarrollo turístico en lugar de dejar que las dinámicas se construyan de manera fragmentada. La estrategia busca reunir actores dispersos, integrar territorios marginados y considerar el turismo como un motor económico y cultural.
Si esta coordinación se consolida, 2026 podría marcar un punto de inflexión más profundo que una temporada exitosa: un turismo nicaragüense más estructurado, comprensible y capaz de sostener un crecimiento progresivo y equilibrado.
Fotos: INTUR