Subirse a un tren en Latinoamérica significa cambiar las líneas rectas de los vuelos domésticos por la poesía sinuosa de los rieles. Al compás constante de las ruedas de acero, aparecen los volcanes andinos, se extienden sin fin las pampas, la selva se abre como un libro ilustrado. Cada estación, cada curva cuenta una historia, un sabor, un acento distinto. Para los viajeros en busca de autenticidad —y para los profesionales del turismo que desean ofrecer recorridos responsables y memorables— estas rutas ferroviarias ofrecen mucho más que un traslado: una inmersión pausada donde el trayecto se convierte en la esencia misma del viaje.
El Tren a las Nubes – Argentina
Desde San Antonio de los Cobres (Salta), este convoy asciende hasta el viaducto La Polvorilla, a 4.220 m sobre el nivel del mar, la tercera línea más alta del mundo. Entre valles verdes y desiertos andinos, la sensación de “tocar las nubes” es real. Por la gran altitud, los viajeros pueden sentir los efectos del “soroche” (mal de altura). Se recomienda mantenerse bien hidratado, evitar esfuerzos físicos y tener a mano el mate, la bebida tradicional de la región.
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El tren hacia Machu Picchu – Perú
Pocas rutas ferroviarias en el mundo conducen a un destino tan mítico como este. El trayecto dura entre 2 y 3 horas, según el punto de partida: Cusco u Ollantaytambo. La altitud del altiplano ofrece vistas privilegiadas del Valle Sagrado y del río Urubamba. El tren llega al pueblo de Aguas Calientes, al pie de la montaña Machu Picchu, desde donde un breve traslado en bus lleva a la entrada de la famosa ciudadela.
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El tren del recuerdo – Chile

Este viaje conecta Santiago con la costa del Pacífico, reviviendo los años dorados del ferrocarril chileno. Algunos vagones, con más de 100 años de antigüedad, han sido restaurados conservando su esencia original, lo que da un carácter especial a la escapada.
“El tren del recuerdo” ofrece varios itinerarios con destinos como Llay Llay, San Antonio y Limache (para llegar a Valparaíso). En estas excursiones, los viajeros atraviesan valles, viñedos y pequeños pueblos típicos del Chile central. Aunque solo circula en fechas específicas, como en verano y Año Nuevo, esta experiencia brinda una forma distinta de descubrir el país a bordo de uno de los símbolos del patrimonio ferroviario chileno.
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El Tren Maya – México
Uno de los proyectos ferroviarios más modernos y ambiciosos de Latinoamérica, el Tren Maya se ha inaugurado por fases desde 2023. Actualmente recorre más de 1.500 kilómetros del sureste mexicano, atravesando los estados de Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo. La ruta, centrada en sitios arqueológicos mayas, permite explorar Palenque, Calakmul y Mérida, así como reconocidos destinos de playa como Cancún y Tulum.
En unos años, el desarrollo del trayecto podría llevar a los viajeros a otros países como Belice y Guatemala.
El tren del hielo – Ecuador

Partiendo de la región central andina, desde Riobamba hasta Urbina, el Tren del Hielo se adentra en el corazón de los Andes ecuatorianos. Los pasajeros descubren paisajes de páramo, altas montañas y volcanes como el majestuoso Chimborazo, el punto más cercano al sol medido desde el centro de la Tierra, con una altitud de 6.263 metros. Esta aventura también es una puerta para conocer las comunidades indígenas de la región y descubrir su cultura.
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Embarcarse en estas cinco rutas significa elegir viajar a la velocidad adecuada: aquella que permite, por ejemplo, respirar el aroma de los viñedos chilenos o vislumbrar las laderas del Chimborazo al pasar por un túnel. Sobre rieles, el destino deja de ser solo un punto en el mapa; se convierte en una película panorámica en la que somos pasajeros privilegiados. Para los profesionales del turismo, estos itinerarios ofrecen una promesa única: combinar descubrimiento cultural, paisajes grandiosos y una propuesta de bajo carbono en un solo producto. Para viajeros y diseñadores de tours, solo queda una cosa por hacer: tomar asiento, dejar que el corazón de la locomotora lata… y ver cómo Latinoamérica despliega sus escenarios más bellos.
Fotos: D.R.