Tejo: el ritual indígena convertido en el deporte nacional de Colombia

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Un disco de metal que sale disparado sobre la arcilla, la explosión repentina de una mecha de pólvora, risas que estallan alrededor de una cerveza bien fría: así es el ambiente de una partida de tejo, un juego imprescindible en Colombia. Reconocido oficialmente como deporte nacional e inscrito en el patrimonio cultural inmaterial, tiene sus raíces en las tradiciones del pueblo muisca, mucho antes de la llegada de los españoles.


De los muiscas al turmequé

Originalmente llamado turmequé, este juego era practicado por los muiscas, una civilización precolombina que prosperó durante más de 1500 años en el altiplano colombiano, en los actuales departamentos de Boyacá y Cundinamarca. Lanzaban un disco de oro, el zepguagoscua, que simbolizaba el sol y rendía homenaje a Sué, la deidad central de su cosmogonía.

El lanzamiento formaba parte de rituales sagrados, pero también se utilizaba en encuentros sociales, resoluciones de conflictos o incluso ceremonias relacionadas con el amor. Con la conquista española en el siglo XVI, el oro fue sustituido por la piedra y luego por el metal. A pesar de estos cambios, el juego sobrevivió como una práctica popular, especialmente arraigada en el departamento de Boyacá, antes de extenderse por todas las regiones andinas del país.

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¿Cómo se juega al tejo?

El principio es sencillo: lanzar un disco de hierro, de tamaño y peso variables, hacia un terreno de arcilla. En el centro, un anillo metálico (bocín) alberga pequeños paquetes de pólvora (mechas). El objetivo: alcanzar el anillo o provocar una explosión.

Los terrenos varían entre 8 metros (mini-tejo, para principiantes) y 19,5 metros (versión oficial). Se juega en equipos de tres o cuatro personas, los participantes lanzan por turnos desde un lado y luego recogen los discos para volver a empezar en el otro sentido.

La puntuación se basa en cuatro acciones principales:

  • mano (1 punto, disco más cercano),
  • mecha (3 puntos, explosión),
  • bocín (6 puntos, disco en el aro),
  • moñona (9 puntos, disco en el aro con explosión).

La partida termina con 21 puntos en el mini-tejo, o 27 en la versión tradicional.

De los Andes a las competiciones internacionales

En 2023, el Ayuntamiento y el Instituto de Turismo de Bogotá organizaron el primer Encuentro Mundial de Tejo. Participaron más de 200 personas y 16 delegaciones diplomáticas, desde Japón hasta Canadá, pasando por la India, que ganó la final contra Argentina.

Por su parte, la Asociación Internacional de Tejo trabaja para difundir este deporte fuera de Colombia. Imparte cursos de formación para árbitros, armoniza las normas y organiza competiciones como el Tejo World Tour, con el objetivo de convertirlo en una disciplina reconocida más allá de las fronteras.

Tejo remains a moment of conviviality and sharing, where each throw brings together centuries of history and tradition. In the villages of Boyacá, in the taverns of Bogotá, and at regional festivals, it embodies both indigenous heritage and popular leisure.

El tejo sigue siendo un momento de convivencia y compartir, en el que cada lanzamiento reúne siglos de historia y tradiciones. En los pueblos de Boyacá, en las tabernas de Bogotá o en las fiestas regionales, encarna a la vez el legado indígena y el ocio popular.

Fotos: Radio Nacional de Colombia | El Tiempo

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