Situado a 70 kilómetros de La Paz, en Bolivia, cerca del lago Titicaca, Tiwanaku es un sitio histórico inscrito en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde el año 2000, que desde hace algunos años viene revelando elementos fascinantes de su pasado.
El origen de la civilización de Tiwanaku o Tiahuanaco sigue siendo objeto de debate en la actualidad. Numerosos investigadores e historiadores de todo el mundo no logran establecer con certeza si la región fue poblada hace 12.000 años, 1.500 años o 300 años antes de nuestra era. No obstante, la UNESCO sitúa el apogeo de este imperio entre los siglos VI y X de nuestra era. En esa época, el territorio ocupado por esta civilización se extendía a lo largo de 600.000 kilómetros cuadrados, abarcando la meseta alta del lago Titicaca, una parte de la actual Bolivia y el norte de Chile. La capital del imperio, Tiwanaku, se extendía sobre 600 hectáreas y contaba con entre 40.000 y 70.000 habitantes.

El sitio arqueológico de Tiwanaku alberga varias construcciones que, lamentablemente, han sufrido daños a lo largo de los años o han sido saqueadas. Entre estos vestigios, el monumento más imponente es la pirámide de Akapana, que antiguamente se elevaba a más de 18 metros de altura y contaba con siete niveles escalonados. Hoy en día, solo subsisten los niveles inferiores de esta majestuosa estructura. Como en todo el sitio, los bloques de piedra están esculpidos con una sorprendente precisión angular, y sus superficies son a menudo tan lisas como el papel. Otro punto imprescindible para los visitantes es el muro de los cientos de rostros, todos diferentes, cuya atmósfera resulta envolvente.

El templo de Kalasasaya, considerado un observatorio, alberga dos monolitos esculpidos, así como la célebre Puerta del Sol. Esta, tallada en un solo bloque de piedra, mide 3 metros de altura por 4 metros de ancho. El friso que adorna su parte superior representa al dios Viracocha, también considerado en el imperio inca como una deidad creadora, rodeado de numerosos personajes alados o con cabeza de ave. En el templo de Pumapunku, los visitantes pueden admirar enormes bloques de piedra trabajados, algunos de los cuales pesarían hasta 100 toneladas.
La civilización de Tiwanaku desarrolló técnicas avanzadas para esculpir y pulir la piedra, como lo demuestran los vestigios del sitio arqueológico. Estas realizaciones excepcionales ilustran su dominio del arte de la construcción.
A pesar de las numerosas preguntas que aún persisten, Tiwanaku sigue siendo un lugar fascinante para visitar. Quedará maravillado por la ingeniosidad y la sofisticación de esta antigua civilización. Explore los misterios de Tiwanaku y sumérjase en la historia cautivadora de este sitio arqueológico excepcional, ubicado en el corazón de Bolivia.