Tras más de dos años de cierre, el sitio arqueológico de Toniná, en el sureste de México, reabrió al público el pasado 21 de marzo. Coordinada por la Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), esta reapertura vuelve a poner en valor uno de los conjuntos mayas más singulares del estado de Chiapas, alejado de los circuitos más concurridos del país.
Ubicada cerca de Ocosingo, la ciudad recupera así su lugar en la oferta cultural de la región, en un momento en que los viajeros se interesan cada vez más por sitios menos conocidos que complementan los grandes destinos arqueológicos de México.
Un sitio restaurado y reorganizado para la visita
La reapertura de Toniná viene acompañada de un importante trabajo de restauración y acondicionamiento. Las intervenciones se centraron en la limpieza y consolidación de las estructuras, así como en la rehabilitación de los accesos.
Varias zonas clave fueron intervenidas, entre ellas el juego de pelota, el Templo de la Guerra y las principales plataformas de la Acrópolis. También se llevaron a cabo trabajos de conservación en altares, tumbas y distintos elementos arquitectónicos.
Paralelamente, se mejoraron las infraestructuras de atención al visitante, con la instalación de un puente de madera temporal para facilitar la circulación, así como la rehabilitación de algunas áreas de servicio e instalaciones técnicas.
Una ciudad vertical única en el mundo maya
Toniná se distingue por una organización poco común dentro del mundo maya. Construida sobre una elevación natural de más de 70 metros, se encuentra entre las estructuras más altas de Mesoamérica.

Su apogeo se sitúa entre los siglos VII y VIII, periodo en el que rivalizó con ciudades como Palenque, como lo evidencian inscripciones y relieves que aluden a conflictos y disputas de poder.
Entre sus elementos más destacados, el juego de pelota ocupa un lugar central. Parcialmente en desnivel y situado frente a la Acrópolis, remite a la representación del inframundo en la cosmología maya. Las investigaciones también han identificado sistemas hidráulicos que permitían inundar este espacio, así como esculturas con forma de cabezas de serpiente asociadas a funciones simbólicas y astronómicas.
Una reapertura estratégica en el momento del equinoccio
La fecha de reapertura no fue elegida al azar. Coincide con el equinoccio de primavera, un periodo que cada año atrae a un gran número de visitantes a los sitios arqueológicos del país. En 2026, se registraron más de 179.000 visitantes en esta ocasión, con una fuerte concentración en sitios emblemáticos como Teotihuacán o Chichén Itzá.
En este contexto, Toniná amplía la oferta del sur de México en un momento de alta afluencia, proponiendo una alternativa en una región donde el patrimonio natural y cultural se combinan.
Situado cerca de Palenque, el sitio también puede integrarse en itinerarios estructurados en torno al Tren Maya, que conecta esta parte del territorio con varias zonas arqueológicas importantes del sureste mexicano.
Accesible desde Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal de las Casas o Palenque, Toniná se integra así con mayor facilidad en recorridos regionales.
Una nueva lectura de Chiapas
Más allá de la reapertura de un sitio, Toniná forma parte de una dinámica más amplia que busca diversificar los itinerarios culturales en el sur de México. Lejos de los lugares más concurridos, la ciudad ofrece una aproximación distinta al patrimonio maya, marcada por su arquitectura, su historia y su relación con el territorio.
También recuerda que la experiencia arqueológica no se limita a los grandes sitios icónicos, sino que puede encontrarse en lugares menos conocidos, donde la lectura del paisaje y de la historia adquiere otra dimensión.
Fotos: Visit Chipas | INAH