Panamá: el proyecto Klosay, una ilustración del desarrollo del turismo comunitario

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En el oeste de Panamá, lejos de los circuitos más frecuentados, el proyecto Klosay gana visibilidad como uno de los ejemplos más consolidados de turismo comunitario en Centroamérica. Gestionado por el pueblo indígena Ngäbe-Buglé, se basa en un equilibrio entre actividades en la naturaleza, transmisión cultural y beneficios locales, en una región aún poco integrada a los flujos turísticos.

Ubicado entre Chiriquí y Bocas del Toro, el sitio se inscribe en un enfoque en el que el turismo se convierte en una herramienta de desarrollo sin una transformación profunda del territorio, al mismo tiempo que contribuye a la conservación de la biodiversidad.


Un modelo basado en el territorio y sus habitantes

Creada en 1997, la comarca Ngäbe-Buglé alberga a dos de los principales grupos indígenas de Panamá. Aunque la región cuenta con un importante patrimonio natural y cultural, sigue enfrentando desafíos en materia de infraestructura y acceso a oportunidades económicas.

En este contexto, el turismo comunitario se desarrolla progresivamente como una alternativa. Permite diversificar las fuentes de ingresos al tiempo que mantiene los modos de vida locales. Esta iniciativa, apoyada por la Autoridad de Turismo de Panamá, promueve una mejor distribución de la actividad turística en todo el país.

Más allá del ámbito local, este modelo se inscribe en una tendencia más amplia, en la que los viajeros buscan experiencias más directas, vinculadas con las comunidades y su entorno.

Una experiencia estructurada alrededor del recorrido

El funcionamiento del proyecto se basa en grupos reducidos, lo que permite limitar el impacto ambiental y mantener un ritmo adaptado al lugar. Las visitas se realizan generalmente con reserva previa y dependen de las condiciones climáticas, especialmente durante la temporada de lluvias.

El acceso a la cascada de Klosay se realiza a pie, a través de un sendero que atraviesa un denso bosque tropical. El recorrido, que se mantiene en su estado natural, puede ser exigente, pero está guiado por habitantes locales que comparten sus conocimientos, en particular sobre el uso de plantas y recursos forestales.

La ausencia de infraestructura turística desarrollada implica un cierto grado de autonomía por parte de los visitantes. Esta organización forma parte integral de la experiencia, donde la logística y el entorno están estrechamente vinculados.

Saberes integrados en la experiencia

La relación de la comunidad con su entorno también se refleja en sus actividades productivas, integradas a la experiencia turística. La producción de cacao orgánico, en parte destinada a la exportación, permite seguir todo el proceso desde el cultivo hasta la transformación en chocolate. El café también ocupa un lugar importante en la región, con prácticas de recolección selectiva desarrolladas por la población Ngäbe.

Las visitas culturales incluyen también danzas tradicionales, talleres de artesanía y la elaboración de la chácara, una bolsa tejida con fibras naturales de uso cotidiano. La artesanía local incluye además sombreros, collares llamados chakiras y la nagua, una prenda tradicional colorida.

Nuestro artículo: Historia del cacao: América Latina, la cuna del chocolate

Un reposicionamiento alineado con la estrategia nacional

Tras superar los tres millones de visitantes internacionales en 2025, Panamá continúa su crecimiento, con cerca de un millón de llegadas en el primer trimestre, un aumento del 17,3 %, y más de 2.000 millones de dólares en ingresos.

En este contexto, la estrategia turística del país combina el desarrollo del segmento MICE, con 86 eventos programados en 2026, y un reequilibrio hacia las regiones del interior. Las experiencias de naturaleza, cultura y turismo comunitario adquieren así un papel cada vez más relevante en la oferta panameña.

El proyecto Klosay no se limita a una experiencia aislada. Ilustra una evolución más amplia, en la que el turismo se organiza en torno a formatos de menor impacto, construidos junto con las comunidades locales. Para los profesionales, este tipo de iniciativa abre nuevas perspectivas con clientes que buscan experiencias más directas y menos estandarizadas. A medida que estos proyectos ganan visibilidad, van redefiniendo progresivamente el papel de las regiones interiores en el desarrollo turístico de Panamá.

Fotos: Visit Panama | D.R

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