Natalia Baeza, Coordinadora de la Oficina de Turismo de la Municipalidad de Futaleufú
Visit Latin America: ¿Cómo surgió la idea de presentar su candidatura al concurso “Green Destinations”?

Descubrimos esta iniciativa en 2017. Inmediatamente pensamos en la posibilidad de postularnos, pero finalmente nos dimos cuenta de que primero debíamos prepararnos mejor y avanzar más en la gestión del turismo dentro de nuestra municipalidad antes de hacerlo.
En 2019 comenzamos a trabajar con Felipe Vera, responsable de “Green Destinations” en Chile. Lo habíamos invitado como expositor a un seminario sobre cambio climático y luego organizamos reuniones en la municipalidad sobre esta temática vinculada al turismo. Poco a poco fuimos definiendo el proyecto conjuntamente y finalmente decidimos presentarnos en 2020.
VLA: Entonces, ¿la idea nació de su encuentro con Felipe Vera y Green Destinations?
¡Exactamente! Conozco a Felipe Vera desde hace mucho tiempo; fue profesor en la universidad donde estudié. Mantuvimos el contacto y siempre nos interesaron los temas innovadores en turismo. Además, Felipe forma parte del grupo de expertos de la Organización Mundial del Turismo. Hemos trabajado en el desarrollo territorial y hoy prácticamente somos colegas.
VLA: ¿Cuáles fueron las etapas de este gran proyecto?
Empezamos reuniendo toda la información necesaria para presentar nuestra candidatura. Para participar había que cumplir 30 criterios relacionados tanto con la gestión municipal como con buenas prácticas en turismo y sostenibilidad, aunque solo 15 eran obligatorios. Desde el inicio trabajamos sobre los 30 criterios para identificar aquellos más relevantes y en los que podíamos avanzar.
Trabajamos estrechamente con Felipe Vera y con otros departamentos municipales. El tema central era el turismo, pero también debíamos demostrar una buena gestión comunal, por lo que fue un trabajo interdisciplinario. Decidimos presentar un proyecto iniciado entre 2016 y 2017 sobre el tratamiento de residuos en la zona urbana de Futaleufú.
Este proyecto piloto buscaba cambiar el proceso de recolección y tratamiento de residuos, además de reducir su volumen. Siguiendo las recomendaciones del equipo consultor, comenzamos con visitas puerta a puerta para entender qué significaba para cada familia la separación de residuos. Cada hogar recibió tres contenedores de diferentes colores.
También distribuimos imanes en forma de contenedor para colocar en los refrigeradores, y utilizamos redes sociales y la radio para difundir información sobre la correcta separación de residuos.
Paralelamente, otro equipo municipal construyó un centro de tratamiento de residuos en el sector Lonconao. Como no era posible reciclar todo localmente, parte de los residuos se enviaba fuera de la comuna.
Nos centramos especialmente en transformar residuos orgánicos en compost, que se puso a disposición gratuita de todos los habitantes. ¡Así nos convertimos en pioneros en Chile!
VLA: ¿Qué papel jugó la comunidad en el éxito del proyecto?
Sin duda fue fundamental.
Más allá del reconocimiento de Green Destinations, la comunidad hizo suyo el proyecto. Toda la población adoptó la separación de residuos y tomó conciencia de la necesidad de mejorar.
Gracias a este éxito, otras zonas rurales se sumaron y hoy es un gran proyecto extendido a distintos territorios.
La separación de residuos se convirtió además en un eje del turismo: el personal turístico explica a los visitantes cómo funciona el sistema y dónde están los contenedores. Este proyecto también implicó un cambio de mentalidad.
VLA: ¿La ciudad ya era limpia o tenía problemas de residuos?
Futaleufú desarrolla el turismo desde hace más de 30 años con crecimiento constante. La ciudad ya era limpia y conocida por ser un lugar verde. Sin embargo, entendimos que el crecimiento iba a generar más residuos, por lo que era necesario actuar de manera sostenible.
VLA: ¿Qué harían si la ciudad tuviera problemas graves de limpieza?
Una gran ventaja de estar en el top 100 de Green Destinations fue aprender de otras ciudades. Coincidimos en que la clave es la educación: entender el problema, explicar sus consecuencias y concienciar a la población.
En Futaleufú, por ejemplo, organizamos desfiles con niños que usaban trajes hechos con materiales reciclados, promoviendo nuevas formas de ver los residuos. También impulsamos el uso de “ecoladrillos”, como en la construcción de un invernadero escolar.
La educación es la base de todo.
VLA: ¿Qué planes tienen tras ganar el premio?
El proceso fue progresivo: primero entrar al top 100 (solo Futaleufú y Puerto Natales lo lograron en Chile), luego ganar el “Earth Award” en la ITB de Berlín en 2020, y finalmente obtener el tercer lugar mundial por votación del público.
No esperábamos este reconocimiento, sobre todo compitiendo con destinos como Galápagos.
Ahora queremos compartir nuestra experiencia e inspirar a otras ciudades.
VLA: ¿Cómo usarán este premio para promocionar el destino?
Ningún destino es 100% sostenible; la sostenibilidad es dinámica. Este premio nos motiva a seguir mejorando.
Aunque Futaleufú es conocido por su río, reconocido entre los más bellos del mundo, la ciudad en sí no lo era. Este reconocimiento nos impulsa a seguir trabajando.
Lo primero fue agradecer a la comunidad, ya que es un logro colectivo: desde quienes separan residuos hasta quienes los recolectan y procesan.
Ahora enfrentamos nuevos desafíos, especialmente en zonas rurales, donde la logística es más compleja.
VLA: ¿La inversión fue importante?
Sí, sobre todo la construcción del centro de tratamiento. Hubo un incendio que duplicó los costos, pero nunca dejamos de trabajar, incluso realizando procesos manuales mientras reponíamos maquinaria.
VLA: ¿Qué mecanismos de control implementaron?
Inicialmente hubo un inspector municipal que supervisaba la correcta separación. Luego, un equipo con autoridad para imponer multas, aunque no fue necesario: la comunidad respondió positivamente.
También implementamos reconocimiento a buenas prácticas, lo que resultó más efectivo que las sanciones.
VLA: ¿Qué consejo daría a otras ciudades?
Cada caso es distinto, pero el mejor consejo es creer en lo que se hace y recordar el propósito: el cuidado del medio ambiente y el legado para las futuras generaciones.
Nunca hay que rendirse, incluso cuando parece difícil. Pensar en las próximas generaciones —como mis hijos— es una gran motivación.
Cuidar el planeta que dejaremos es una responsabilidad compartida. Cada vez somos más quienes lo entendemos.