Texto de Oscar Aguirre Gómez, publicado originalmente en www.elcafelatino.org
De una variedad incomparable, la música latinoamericana es capaz de provocar en los latinoamericanos reminiscencias que llegan hasta lo más profundo del alma.
El tango, con más de un siglo de historia y tradición, es y seguirá siendo un género de música popular y folklórica que destaca por la belleza de su música y la elegancia de su danza.
Gracias a sus compositores y músicos, así como a sus intérpretes inspirados, el tango ha encontrado un oído atento y duradero en la comunidad bohemia.
Historia del tango
Acogido por algunos, criticado por otros, el tango es el rey universal. Es una danza latinoamericana de origen africano, similar a la habanera. El origen de la palabra “tango” podría provenir de una onomatopeya. Los barrios porteños (de la ciudad de Buenos Aires) vieron desarrollarse ciertas corrientes y formas de tango con características propias, que evolucionaron tras la Primera Guerra Mundial. Posteriormente, el tango se difundió por el mundo como danza de salón. La contradanza cubana también influyó en este género.
El tango no siempre fue bien visto en ciertas clases sociales. Aunque tuvo un éxito inmediato en las salas de baile de Europa y Norteamérica, también provocó la indignación de las autoridades religiosas, escandalizadas por el erotismo de sus movimientos. Las antiguas melodías del tango no han caído en el olvido; por el contrario, el tiempo no ha alterado en absoluto su esplendor. Tangos tan célebres como Percal, Cuartito azul, Caminito, A media luz, Uno, La cumparsita siguen muy vivos. La cumparsita es el tango por excelencia. Se dice que se inspiró en una marcha universitaria… Ha sido interpretado innumerables veces por las legendarias orquestas de Francisco Canaro, Enrique Rodríguez, Alfredo De Angelis, José García, Rodolfo Biagi, Miguel Caló, Héctor Varela, Aníbal Troilo, Domingo Federico y Edgardo Donato.

Cabe señalar que el tango, mucho más auténtico que la mayoría de la música actual, está viviendo un nuevo impulso. Sin embargo, ciertos círculos no lo aprecian, quizá porque no lo conocen; en otras palabras, su melodía no les emociona. Para empezar a apreciarlo, podrían escuchar: El tango de la rosa, Tango azul, El escondite de Hernando, Jalousie, Puzta, Cabecita, El choclo, El amanecer, Danzarín, Nocturna, La trampera, Derecho viejo, Inspiración, Taquito militar, El amanecer, Dibujos, etc.
La música popular es cada vez menos rica, tanto en creación como en interpretación. Este fenómeno también afecta al tango, que hace tiempo adoptó un nuevo rostro gracias a sus creadores modernos. Pero ese es otro tema. Si nos situamos del lado de quienes están a favor de la evolución del tango, podemos decir que faltan compositores geniales que tomen los ritmos, melodías y armonías de este género musical y los conviertan en obras sinfónicas o de música de cámara que destaquen la profundidad de su contenido.
Es interesante saber que Borges no disfrutaba del tango; prefería la milonga. No soportaba a Gardel, a quien consideraba “un personaje que, de alguna manera, había violado el tango”. El escritor argentino no era del tipo de persona “que se sienta a escuchar música”. Según su viuda, por ejemplo, no le gustaba Beethoven. Decía que hacía demasiado ruido… Tampoco Chopin: era demasiado sentimental… Increíble, pero cierto. ¿Qué habría dicho de Mozart?