Catherine Gary es periodista; su trabajo se centra principalmente en la rica historia y la dimensión contemporánea de sus viajes, dedicados sobre todo a América Latina. Hoy nos habla de Panamá.
Parques nacionales, reservas naturales, santuarios de vida silvestre… Entre selvas y volcanes, Panamá alberga una de las naturalezas más ricas del planeta. Sumérgete por completo en su flora y fauna protegidas.
Tierra tropical rodeada por dos océanos, Panamá cuenta con 10 000 variedades de plantas, de las cuales 1500 son endémicas, y un millar de especies de aves.
Esta riqueza se debe, en parte, a la diversidad de las zonas montañosas y a los distintos climas; el 45 % del país está cubierto de bosques, que protegen del paso de los ciclones, y el 35 % corresponde a parques protegidos, tres de los cuales están clasificados como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
EN EL CORAZÓN DEL PARQUE NACIONAL SOBERANÍA
A solo treinta minutos en coche de la ciudad de Panamá, la capital de los rascacielos audaces, te sumergirás en las maravillas de la selva virgen. El Parque Nacional Soberanía es el punto de encuentro indiscutible para los amantes de la biosfera que llegan desde lejos para observar mamíferos, reptiles y, además, 525 especies de aves.
Las excursiones de un día que salen de la ciudad de Panamá ofrecen la oportunidad de descubrir los alrededores, aunque se recomienda prolongar la estancia dos o tres días.
Lo mejor de lo mejor es el Camino del Oleoducto (17 km de longitud), que aunque no tiene un nombre muy atractivo, es uno de los mejores lugares desde los miradores, donde se aprecia una torre de 40 metros de altura con vistas al dosel del bosque.
Algo sorprendentemente silencioso, mariposas gigantes, correcaminos, motmots, trogones o cotingas de Cayena… ¡un auténtico paraíso! Se puede llegar a la Isla de los Monos en barco tras cruzar el Canal de Panamá en dirección al lago artificial de Gatún.
Estos monos capuchinos de pelaje blanco son un poco salvajes y realizan ante tus ojos acrobacias traviesas, mientras que en las orillas algunos caimanes y cocodrilos se calientan al sol y los más perezosos se mueven a su ritmo muy lento.
Además, un paseo en piragua por el río Chagres te llevará hasta la aldea Embera Quera para pasar el día con una comunidad indígena muy acogedora, donde podrás almorzar (pescado fresco, frutas y plátanos). El jefe de la aldea te explicará cómo ya no se practica la agricultura en el parque nacional y cómo esta ha sido sustituida por la artesanía.
Boquete, capital del ecoturismo y la aventura
En el corazón del Parque Internacional de la Amistad, la provincia de Chiriquí, situada en la frontera entre Panamá y Costa Rica, ofrece animadas actividades al aire libre que no te puedes perder. Empieza por el Boquete Tree Trek, el segundo más grande de Centroamérica.
Partiendo del pueblo de Boquete, a 1.600 metros de altitud, 3 kilómetros de recorrido por los 12 cables suspendidos a más de 60 metros sobre la copa del denso y brumoso bosque. Con un poco de suerte, te sorprenderá ver al jaguar, al tapir o al emblemático pájaro maya, el quetzal azul.
Visitas guiadas de 3 a 4 horas por senderos de montaña muy bien mantenidos que siguen las laderas. Al cruzar los 6 puentes colgantes a través del bosque profundo, disfrutará de la fauna y la flora tropicales, lo que le permitirá acercarse aún más a la biodiversidad.
Boquete también es conocida por su excelente café, producido en suelos volcánicos con un clima templado y refrescado por los vientos oceánicos. Se sugiere a los visitantes una Ruta del Café que incluye la visita a cuatro fincas con degustaciones variadas de café. En la Finca Lerida, a los pies del volcán Barú, rodeada de 150 hectáreas de cafetos orgánicos plantados en altitud entre flores y aves.
Geisha coffee is the coffee star, internationally known, as they have been producing it in the region for 200 years.