Una laguna que pasa del azul profundo al turquesa según su profundidad, un glaciar que se agrieta y se desprende ante los ojos de los visitantes, un altiplano donde los lagos cambian del verde al rojo, y ruinas incas accesibles solo tras varios días de caminata. Esta es la imagen de América Latina que traza la edición 2026 de “The 51 most beautiful places in the world” publicada por Time Out.
En esta selección, la región se distingue no por la acumulación de sitios icónicos, sino por la fuerza de paisajes donde la belleza no se revela de inmediato ni de forma estática, sino a lo largo del recorrido. Cuatro destinos que se alejan de las rutas más transitadas y amplían la mirada hacia otros territorios.
Choquequirao: entre trekking y arqueología en los Andes del sur

Clasificada en el puesto 15, Choquequirao (“Cuna de Oro” en quechua) suele presentarse como la “hermana” de Machu Picchu. Situada en una zona de transición entre los Andes y la Amazonía peruana, está rodeada de una vegetación densa. Construida en el siglo XVI bajo el Imperio inca, se despliega en terrazas y estructuras distribuidas en distintos niveles de la montaña. Su función exacta no está completamente definida, aunque probablemente cumplió un papel ceremonial y sirvió de enlace entre varios territorios clave del sur andino.
Gran parte de su atractivo reside en que solo una fracción del sitio ha sido restaurada, mientras que cerca del 80 % permanece cubierta por bosque nuboso, lo que implica que las investigaciones arqueológicas siguen en curso.
Para los visitantes, la experiencia es inseparable de la caminata. La ruta más frecuente parte de Cachora y requiere entre cuatro y cinco días ida y vuelta, atravesando el cañón del Apurímac, con descensos pronunciados y ascensos exigentes. Una vez en el sitio, la visita se realiza con relativa libertad, con una afluencia mucho menor que en otros lugares del país.
Algunos itinerarios incluso prolongan la experiencia hasta Machu Picchu, con trekkings de hasta nueve días que integran otros sitios incas menos visitados.
Altiplano boliviano: lagos de colores cambiantes en un territorio sin límites

Bolivia aparece en la clasificación a través de uno de los paisajes más extensos y cambiantes del continente. Situado a más de 3.700 metros de altitud y en el puesto 21, el Altiplano no se entiende desde un punto fijo, sino a través de un territorio marcado por volcanes, desiertos de sal y lagunas de tonalidades minerales.
Entre los paisajes más emblemáticos se encuentran la Laguna Verde y la Laguna Colorada, cuyos colores varían según la luz, en un entorno de desierto de altura y colonias de flamencos. El Salar de Uyuni constituye su imagen más conocida: una superficie blanca con formas hexagonales en temporada seca o un espejo que refleja el cielo durante la temporada de lluvias.
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Bacalar: una laguna de siete tonalidades en movimiento
Ubicada en el sur de Quintana Roo, en México, cerca de la frontera con Belice, la laguna de Bacalar se extiende a lo largo de casi 60 kilómetros y ocupa el puesto 31. Su nombre maya, bakhalal, hace referencia a los juncos que la rodean. Su particularidad reside en sus constantes variaciones de color, entre azules, verdes y turquesas, según la profundidad y la luz.
El recorrido se realiza principalmente en embarcación, con pasos por el Canal de los Piratas y el Cenote Negro. También se pueden observar estromatolitos, formaciones creadas por microorganismos que constituyen algunas de las evidencias más antiguas de vida en la Tierra, cuya fragilidad exige no tocarlos.
La visita puede completarse con el Cenote Azul, Los Rápidos—donde la corriente permite dejarse llevar—y el Fuerte de San Felipe, que recuerda la historia defensiva de la región.
Glaciar Perito Moreno: entre hielo y estepa en la Patagonia

En el Parque Nacional Los Glaciares, en la Patagonia argentina, el glaciar Perito Moreno se presenta como una masa de hielo en constante avance sobre el lago Argentino, uno de los pocos glaciares del mundo que no está en retroceso. El paisaje combina paredes de hielo de hasta 70 metros de altura con grietas de un azul intenso, en contraste con las aguas lechosas y las montañas circundantes.
La experiencia no se limita a la observación. Excursiones guiadas permiten caminar sobre el glaciar, explorar sus grietas y pequeñas lagunas. Navegaciones en barco ofrecen vistas cercanas de su frente, lo que permite dimensionar su escala y observar los procesos de desprendimiento.
El sitio ocupa el puesto 45 en la selección y también figura entre los nominados a los World Travel Awards 2026 en la categoría “South America’s Leading Tourist Attraction”.
Esta selección de Time Out, más cercana a una lectura experiencial que a un ranking técnico, ilustra una evolución en las expectativas de los viajeros. Más allá de los destinos más visitados, el interés se dirige cada vez más hacia lugares menos evidentes, capaces de ofrecer, a través de un paisaje o un recorrido, una comprensión más completa de un territorio.
Fotos: Jose Luis | PROMPERU | D.R | Visit Argentina