De México a Uruguay, pasando por Nicaragua y Brasil, estas siete celebraciones cuentan, cada una a su manera, una faceta de la cultura latinoamericana. Detrás de estas costumbres a veces sorprendentes se encuentran historias, creencias y saberes transmitidos durante varias generaciones.
1. La Noche de Rábanos: cuando los rábanos se convierten en esculturas en México
Oaxaca, México | 23 de diciembre
Cada año, a medida que se acerca la Navidad, la ciudad de Oaxaca organiza un concurso bastante inusual: artesanos presentan esculturas realizadas con rábanos. Expuestas alrededor del Zócalo, la plaza central, las creaciones representan personajes, monumentos, danzas tradicionales o escenas de la vida cotidiana.

La costumbre se remonta a finales del siglo XIX, cuando los horticultores decoraban sus puestos con rábanos tallados para atraer a los clientes. La iniciativa fue creciendo progresivamente y en 1897 se organizó el primer concurso oficial.
Actualmente, los participantes utilizan rábanos cultivados especialmente para la ocasión, cuyo tamaño permite realizar composiciones elaboradas. El concurso incluye también categorías dedicadas al totomoxtle, las hojas secas que envuelven las mazorcas de maíz, y a la flor inmortal, una flor utilizada en la artesanía local. Una original tradición navideña que continúa movilizando a los artesanos de la región.
2. Los barriletes gigantes de Guatemala: mensajes dirigidos a los antepasados
Sumpango y Santiago Sacatepéquez, Guatemala | 1 de noviembre
Cada 1 de noviembre, enormes barriletes decorados con motivos multicolores aparecen en Sumpango y Santiago Sacatepéquez, dos municipios situados cerca de Ciudad de Guatemala. Algunos superan los diez metros de diámetro y requieren varios meses de preparación.
En estas comunidades maya-kaqchikeles, los barriletes gigantes acompañan las celebraciones de Todos los Santos y simbolizan el vínculo entre los vivos y sus antepasados. Según las creencias locales, permiten transmitir mensajes a los seres queridos fallecidos.
Los grupos de barrileteros fabrican las estructuras de bambú antes de cubrirlas con papel de colores. Los barriletes más grandes se exponen en posición vertical, mientras que los modelos más pequeños pueden volar. En Santiago Sacatepéquez, las ceremonias se desarrollan especialmente alrededor del cementerio, mientras que en Sumpango las creaciones monumentales se presentan en un terreno cercano.
En 2024, la UNESCO inscribió las técnicas de elaboración de estos barriletes en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, reconociendo un saber transmitido dentro de las comunidades.
Nuestro artículo: Todos los Santos en Guatemala: el vuelo de los barriletes gigantes
3. Alasitas: comprar los sueños en miniatura en Bolivia
La Paz, Bolivia | A partir del 24 de enero
Una casa, un automóvil, un título universitario, una maleta o incluso una pequeña empresa: en La Paz, es posible comprar todo esto en miniatura. Cada año, la fiesta de Alasitas reúne a miles de personas que acuden para adquirir reproducciones de los bienes o logros que esperan conseguir.

Esta tradición está asociada al Ekeko, figura de la prosperidad y la abundancia en las creencias andinas, generalmente representado como un pequeño hombre cargado de alimentos, billetes y objetos cotidianos.
Las miniaturas son posteriormente bendecidas por sacerdotes católicos o consagradas por especialistas en rituales andinos, especialmente los yatiris. Esta combinación de prácticas religiosas refleja la coexistencia de diferentes creencias en la sociedad boliviana.
En 2017, la UNESCO inscribió los recorridos rituales asociados a la Alasita en el Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La fiesta continúa evolucionando con las aspiraciones de sus habitantes, pero el principio sigue siendo el mismo: dar una forma concreta a los deseos.
4. El Festival de Parintins: dos bueyes rivales en una competición monumental en Brasil
Parintins, Amazonas, Brasil | Último fin de semana de junio
En Parintins, una ciudad situada en una isla del río Amazonas, dos grupos se disputan cada año la victoria en una espectacular competición: el Boi Garantido, asociado al color rojo, y el Boi Caprichoso, reconocible por su color azul.
Durante tres noches, los dos equipos se enfrentan en el Bumbódromo, una arena construida especialmente para el festival. Cada uno presenta un espectáculo que combina cantos, danzas, vestuario y enormes decorados móviles, que en ocasiones se transforman durante las representaciones.
La competición tiene sus orígenes en el boi-bumbá, una forma de teatro popular brasileño inspirada en la historia de un buey que muere antes de volver a la vida. En Parintins, esta tradición se ha enriquecido con relatos amazónicos y referencias a las culturas indígenas. Las actuaciones se evalúan según varios criterios artísticos, y los seguidores de cada bando participan activamente durante las tres noches.
Convertido en uno de los principales eventos culturales de Amazonas, el festival atrae cada año a miles de visitantes a esta ciudad, accesible principalmente por vía fluvial o aérea.
5. Las Parrandas de Remedios: una rivalidad entre barrios que dura desde hace dos siglos en Cuba
Remedios, Cuba | 24 de diciembre

En Remedios, en la provincia de Villa Clara, las celebraciones navideñas adquieren un carácter particular. El 24 de diciembre, dos barrios históricos, San Salvador y El Carmen, compiten con carrozas decoradas, iluminaciones y fuegos artificiales.
El origen de esta fiesta se remonta a 1820. Según la historia local, un sacerdote habría animado a unos jóvenes a recorrer las calles haciendo ruido para despertar a los habitantes y animarlos a asistir a las celebraciones religiosas de Navidad. Esta práctica habría dado lugar progresivamente a una competición entre barrios.
Actualmente, cada bando prepara sus carrozas y decoraciones monumentales durante varios meses, en el mayor secreto. En Nochebuena, las creaciones se presentan al público, acompañadas de música y espectáculos pirotécnicos. Los intentos de espionaje entre los dos equipos forman incluso parte de las anécdotas que rodean esta rivalidad.
La tradición se extendió a varias localidades del centro de Cuba. En 2018, la UNESCO inscribió las Parrandas de la región central del país en el Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, reconociendo una práctica presente actualmente en dieciocho comunidades.
6. La Noche de la Nostalgia: la noche en que todo Uruguay baila al ritmo de los éxitos de ayer
Uruguay | 24 de agosto

El 24 de agosto, Uruguay celebra una fiesta que no tiene origen religioso ni desfile tradicional. En su lugar, discotecas, restaurantes y salones de fiestas organizan noches dedicadas a los grandes éxitos de décadas pasadas. Es la Noche de la Nostalgia, convertida en una de las noches más populares del país.
Todo comenzó en 1978, cuando un joven locutor de radio, Pablo Lecueder, organizó una fiesta en torno a las canciones que difundía en su programa Old Hits. El éxito fue inmediato y el concepto se extendió progresivamente por todo el país. La elección de la fecha es especialmente acertada, ya que al día siguiente Uruguay celebra la Declaratoria de la Independencia y es feriado nacional.
Al principio centradas en la música de las décadas de 1960 y 1970, las playlists se ampliaron posteriormente a los éxitos de las décadas siguientes. Disco, pop, rock y repertorios latinoamericanos comparten hoy las pistas de baile.
La fiesta también atrae a visitantes de países vecinos, especialmente de Argentina. En 2004, una ley nacional reconoció la Noche de la Nostalgia como una manifestación de interés turístico.
7. Los Agüizotes: las criaturas de las leyendas nicaragüenses invaden Masaya
Masaya, Nicaragua | Último viernes de octubre

Al caer la noche, personajes inquietantes invaden las calles de Masaya. Máscaras deformadas, criaturas fantásticas, fantasmas y figuras procedentes de los relatos populares nicaragüenses se reúnen para la procesión de los Agüizotes, organizada cada último viernes de octubre.
Aparecida en su forma actual en 1976, esta celebración tiene sus orígenes en el barrio de Monimbó y forma parte de las festividades asociadas a San Jerónimo, patrono de Masaya.
Los personajes encarnan las criaturas de las leyendas locales: la Cegua, una mujer capaz de adoptar una apariencia aterradora; la Mocuana; el Cadejo, un animal misterioso representado a menudo con forma de perro; o el Padre sin Cabeza, un sacerdote decapitado. Los participantes recorren las calles con sus disfraces, máscaras y lámparas tradicionales llamadas candiles, acompañados por músicos.
Aunque se celebra en fechas cercanas a Halloween, la fiesta posee sus propias referencias culturales, procedentes de las creencias y de la tradición oral nicaragüense. En 2026, la procesión celebró su quincuagésimo aniversario.
Fotos : Gobierno del Estado de Oaxaca | EFE | D.R. | La Razon