Después de Ciudad de México, esta serie hace escala en Guadalajara, capital de Jalisco y una de las grandes metrópolis del país. Los viajeros que asistan a los partidos en el Estadio Akron descubrirán una ciudad que concentra buena parte del imaginario asociado con México.
Mariachis, tequila, charrería, birria, tortas ahogadas y mercados populares componen aquí un itinerario que va mucho más allá del estadio. Guadalajara ofrece otra manera de vivir la Copa del Mundo: no como un paréntesis deportivo aislado, sino como una puerta de entrada a una de las identidades culturales más sólidas del país.
Primera aproximación al centro histórico
Incluso antes del primer partido, el centro histórico permite adentrarse rápidamente en la historia, el arte y la gastronomía de Guadalajara. La catedral, reconocible por sus torres coronadas con azulejos amarillos de Sayula, marca el punto de partida de un recorrido a pie entre plazas arboladas, fachadas de piedra y edificios que acompañan a la ciudad desde hace casi cinco siglos.
A pocos minutos se encuentra el Instituto Cultural Cabañas, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Su arquitectura impresiona, pero es en el interior donde el lugar alcanza toda su dimensión, con El hombre de fuego, mural de José Clemente Orozco y una de las obras maestras del muralismo mexicano.
El recorrido puede continuar hasta el Mercado Libertad, más conocido como San Juan de Dios, el mercado cubierto más grande de América Latina. Más allá de los puestos de artesanías y artículos de cuero, es uno de los mejores lugares para probar una torta ahogada o una birria, dos platos emblemáticos de la región, en un ambiente plenamente local.
Nuestro artículo: Explorar América Latina a través de sus mercados emblemáticos.
Santa Tere, Jalisco en la mesa
Para comprender la cocina de Guadalajara, Santa Teresita sigue siendo una parada esencial. Este barrio conserva una autenticidad muy marcada, entre mercado, pequeños negocios familiares y mostradores donde se come sin formalidades.

Los food tours, de unas tres horas, permiten descubrir varias especialidades recorriendo el mercado y los comercios del barrio. El itinerario suele comenzar en Birotería Gómez, conocida por sus lonches preparados con birote salado, el pan tradicional de Guadalajara. Luego continúa por el mercado local entre quesadillas fritas, tacos de barbacoa y tostadas.
La experiencia suele terminar con un vaso de tejuino acompañado de un sorbete de limón. Esta bebida a base de maíz fermentado es uno de los sabores más característicos de Jalisco.
Más allá de las visitas organizadas, Santa Tere también se disfruta sin un programa definido. Basta con caminar y observar cómo, desde la mañana, los habitantes ocupan las mesas para desayunos tradicionales mientras las cocinas trabajan sin pausa.
Mariachi y charrería, dos tradiciones por comprender
Pocos símbolos están tan asociados con México como el mariachi y la tradición charra. Guadalajara es uno de los mejores lugares para entender su origen y también su diferencia. El charro es el jinete protagonista de la charrería, considerada el deporte nacional mexicano. El mariachi, en cambio, es el intérprete de la música ranchera, que adoptó este traje tradicional, convertido con el tiempo en uno de los grandes emblemas del país.
Nuestro artículo: La música ranchera: sinfonía del alma mexicana.
Para escuchar mariachis en vivo, además de los numerosos bares de la ciudad, la Plaza de los Mariachis, inaugurada en 1962, recibe desde hace décadas a músicos que ofrecen serenatas y conciertos improvisados.
La charrería se descubre en el Lienzo Charro Jalisco. Esta práctica reúne caballos entrenados, manejo del lazo y trajes tradicionales en competencias donde la precisión y la técnica ocupan un lugar central. Los eventos organizados los domingos permiten comprender por qué la charrería va mucho más allá del espectáculo y sigue profundamente ligada a la identidad jalisciense.
En la ruta del tequila

Otro gran símbolo de Jalisco es el tequila, elaborado a partir de agave azul cultivado principalmente en este estado. Su producción, protegida por una denominación de origen, incluye la cocción del agave, la fermentación de sus azúcares naturales y la destilación. Los tiempos de añejamiento dan lugar a distintas categorías, como blanco, reposado y añejo.
Para los viajeros, la experiencia más completa se encuentra en la Ruta del Tequila, situada a poco más de una hora de Guadalajara. Allí se visitan destilerías históricas como José Cuervo y Herradura, entre campos de agave azul, antiguas haciendas y áreas de producción. Las degustaciones guiadas permiten comprender las etapas del proceso y también el papel de esta bebida en la economía, el paisaje y la identidad de Jalisco.
Después de este recorrido por el centro histórico, los mercados, la música, la charrería y el agave, Guadalajara se revela como una de las ciudades donde el imaginario mexicano adquiere una forma particularmente tangible. Aquí, estas tradiciones no se presentan únicamente al visitante: siguen vivas en las plazas, los barrios y la vida cotidiana.
La serie continuará con la última ciudad anfitriona: Monterrey.
Fotos: Guadalajara FIFA 26 | Anne-Emmanuelle Thion